IGLESIA DE SANTA MARÍA
DE LA ASUNCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un claro ejemplo de arquitectura escurialense

 

   Anteriormente al templo que se admira existió otro de reducidas dimensiones, que fue demolido en la segunda mitad del siglo XVI para dar vida al actual. Desde antiguo se atribuye la obra a Andrés de Arenas, cuyo nombre y fecha de mil quinientos ochenta y cuatro se cincelan en uno de los sillares de la portada.

 

 

 

    La incorporación de Portugal a la corona hispana, en mil quinientos ochenta, bajo mandato de Felipe II, fue vital para que este edificio se reedificase bajo las líneas de un estilo arquitectónico que favorecía la pureza, simplicidad y sobriedad decorativa, muy del gusto de las reglas clásicas. El fruto será un templo encuadrado dentro del grupo de iglesias salones, en las que se evitan los efectos complicados. Es el llamado estilo desornamentado.

 

 

 

 

  Externamente sobresale su robusta torre de planta cuadrada, labrada en sillares de granito, con tres cuerpos. En el primero se levanta la portada y rosetón; el pórtico, en forma de arco de medio punto,con ménsulas de acanto

 

 

en su clave, se encuadra con dos columnas soportadas por un dado rectangular a cada lado, sobre los que se esculpen águilas bicéfalas apoyadas sobre esferas terrestres, clara alusión al dominio de los Habsburgos sobre gran parte del orbe. Las susodichas columnas, de estilo dórico romano, presentan  el  único  motivo  ornamental  que   prolifera   en 

 

 

 

 

 

y elementos florales.

el templo: festones colgando de capiteles. Se remata la portada con entablamento  en cuyo friso se  alternan metopas

 

   El rosetón, emplazado encima de la portada, muestra forma abocinada. La separación entre el primer y segundo piso corre a cargo de un entablamento.

 

 

En este piso se reconoce un vano rectangular terminado en frontón curvo; en el tercero, se localiza el campanario a base de arcos de medio punto.

 

Una vez en el interior de la iglesia, descubrimos tres naves de similar altura, separadas por columnas que  se  yerguen  sobre plintos rectangulares rematados en  su

 

 

 

esquinas con motivos florales. El resto de la columna muestra fuste liso y capitel jónico.

 

 

 

   A los pies del templo, dos arcos de medio punto apoyan sobre pilastras rectangulares decoradas con estrías. Bajo el coro se reconoce una bóveda de trébol en cuya clave se esculpe el escudo de Olivenza.

 

 

   Al edificio se accede también por una portada lateral trabajada en mármol. Dicho pórtico contrasta con la austeridad y sobriedad del resto de la iglesia. Sus basas y fustes culminan en capitales decorados con motivos vegetales entrelazados, que sustentan un arco trilobulado, al que dan formas especie de remas que se unen en la clave originando un triángulo que alberga la figura alegórica de un búho con

 

 

 

 

sus alas desplegadas, la cruz de Avís en su vértice superior,

 

mientras que los laterales de la figura geométrica se ornan a base de hoja de cardina.

 

Los retablos: una forma de instruir a los fieles

 

Variados son los retablos de esta iglesia. Así, de tipología clásica es el retablo absidial de la nave de la Epístola, dedicado, en primera instancia, a la Virgen. La obra se divide en dos cuerpos con tres calles, culminando en ático cerrado con óculus, rasgo típico portugués. Las pinturas del primer cuerpo son de mayor tamaño que las del segundo, enmarcadas todas ellas por columnas retalladas en  su  fuste  interior  y   estriadas   en   el   resto.   Sus  capiteles   corintios  sustentan  entablamento,  con  friso

 

 

 

 

 

 ornado a base de motivos vegetales y cabezas  de  ángeles,  sirviendo  de    separación  entre  un  cuerpo  y  otro.   La  temática  está  íntimamente

 

 

 relacionada con la defensa que Portugal hizo del culto de la Inmaculada Concepción de María; en el primer cuerpo se reconocen cuadros con la siguiente temática: La Adoración de los Magos, La muerte de la Virgen y la Adoración  de l os

 

 

Pastores; en el cuerpo superior, La Anunciación y la Circuncisión. En su calle central se ubica una hornacina ahuecada, que cobija la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.

 

 

 

 

de María, muy difundida por órdenes como franciscanos y dominicos. El árbol hunde sus raíces en Abraham, descomunal figura, que duerme plácidamente. De él surge un trono central, con seis ramas, tres a cada lado, y dos en su copa que se ovalan hasta formar mandorla. Cada rama sustenta dos figuras, correspondientes a los reyes de Judá,  como  así  lo atestiguan  sus  cetros  y  coronas.  La  mandorla  en  que   se

 

   Original por su temática y estructura es el retablo arbóreo de la capilla absidial de la nave del Evangelio. Su temática se desenvuelve, al igual que el anterior,alrededor de la doctrina de la Inmaculada Concepción

 

 

 

 

 

 

remata, es clara imitación del óculus jesuita lusitano. En su interior se disponen las esculturas de la Virgen con el Niño.

 

   En cuanto al retablo mayor, atribuido al entallador lisboeta Manuel Francisco, donde la talha dourada recubre todo el altar, completándose con azulejos historiados, es de tipo eucarístico, como todos los retablos mayores de nuestra ciudad. Profundidad y movimiento son dos de sus características, conseguidas

 

 

 

 

gracias al retranqueamiento de sotabanco, banco y columnas que permiten guiar todas las miradas hacia el majestuoso camarín donde se ubica el sagrario.

 

 

    Otra serie de retablos menores ornamentan los laterales del templo, caso del dedicado a la Virgen del Carmen o al Sagrado Corazón. Ambos son de talha dourada.

 

 

 

 

Otros motivos decorativos de la iglesia

 

grupos: por un lado los historiados, en los paramentos laterales del altar mayor, con escenas alusivas a Josué; en el lado del Evangelio, el  momento en que este general   conquista   Jericó;   en   el   de   la   Epístola, capturando la ciudad de Hai.

 

 Si importante son sus retablos, no menos lo son otros elementos que tienden a romper  con  la  sobriedad  y  falta  de  ornamentación arquitectónica. Uno de ellos es la azulejería. Aquí se pueden reconocer dos

 

 

 

 

El otro conjunto de azulejos, propios del siglo XVII, recubren las capillas de las Virgen del Carmen y Sagrado Corazón, son de clara influencia árabe.

 

 

   Pero no olvidemos la importancia que en el templo adquiere la pintura al fresco y en estuco de los techos y paramentos laterales de algunas capillas. La segunda se realiza a base de tarjas de las que cuelgan guirnaldas,   ornamentándose   su   interior   a  base de motivos alegóricos o ajedrezados.

 

 

 

 Por su parte la pintura al fresco la encontramos en lo que fue la sacristía del Santísimo Sacramento, actualmente baptisterio. En el centro de la bóveda se descubre, en vivos colores, la Costodia.

 

 

   Elemento llamativo de la iglesia son las innumerables sepulturas que en ella se localizan, donde se leen los nombres de algunas de las familias más importantes de la villa.

 

 

 

                                                                                                     

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